Economía

España puede convertirse en la «Arabia Saudí» del siglo XXI

Esya un secreto a voces. El subsuelo de la Península Ibérica que hasta hacer poco se creía yermo y esquilmado, incluso por los romanos, alberga practicamente en todo su territorio inagotables reservas de lo que se conoce como «Tierras Raras».

Por esta denominación se entiende el nombre común de 17 elementos químicos, escandio, Itrio y los 15 elementos del grupo de los lantanidos como el gadolino, disprosio, lutecio, terbio, holmio, erbio, tulio, iterbio, el lantano, el cerio, praseodimio, neodimio, prometio, europio, samatrio. Eso sin contar otras variantes.

Aunque el nombre de «tierras raras» podría llevar a la conclusión de que se trata de elementos escasos en la corteza terrestre, algunos elementos como el itrio, el cerio y el neodimio son bastante abundantes. Se las califica de «raras» debido a que es muy poco común encontrarlos en una forma pura, aunque hay depósitos de algunos de ellos en todo el mundo. El término «tierra” no es más que un vocablo arcaico que hace referencia a algo que se puede disolver en ácido. Dicho de otro modo, «tierra» es una denominación antigua de los óxidos.

Pues bien desde el punto de visto geo-político y económico el nombre de España, ha saltado a primera plana internacional. Y es que el anuncio de que Pekín podría estar considerando restringir la exportación de tierras raras para la industria militar de EE.UU. –tal como se indicaba la semana pasada en una noticia que recogía el Financial Times, ha puesto sobre el tablero internacional una nueva preocupación, que resalta además la importancia de estos elementos químicos en la fabricación de bienes tan esenciales hoy y tan preciados como los ‘smartphones’, los coches eléctricos, los aviones de combate, los misiles y en especial, las baterías y otros dispositivos de almacenamiento energético. Incluso los drones que se adivinan como el futuro de la aeronáutica.

El anuncio de China no sólo es preocupante para su cliente norteamericano. El gigante asiático produce en estos momentos las tres cuartas partes de tierras raras que se consumen en todo el mundo, y su control de las fluctuaciones en este mercado ha hecho que varias regiones del planeta se replanteen hasta qué punto les conviene esta casi absoluta dependencia de China y qué alternativas se pueden contamplar al respecto.Para entender mejor la situación el 62% de la producción actual sale de una sola mina en China, Bayan Obo, en la región de Mongolia Interior

Pues bien ahí es donde entra con fuerza el nombre de España. En España, que importa todos los años 550 toneladas, hay, que se sepa, dos grandes yacimientos de tierras raras, en Campo de Montiel (Ciudad Real), el llamado proyecto Matamulas, y en el monte Galiñeiro en Pontevedra, entre Vigo y Gondomar, pero se desechó explotarlos por razones medioambientales.

El yacimiento más prometedor en este sentido es submarino, pero aún es una quimera. Se encuentra en el archipiélago canario, al sur de la isla de El Hierro y a unos 1.000 metros de profundidad. Los expertos estiman que, debido a la geología volcánica de la zona, podría haber allí unos dos millones de toneladas de metales raros, una cantidad suficiente para abastecer toda la demanda mundial durante 10 años.

Su explotación, sin embargo, plantea de entrada dificultades de compeja salvación: los medios para implementar su extracción del fondo marino aún están en fase de desarrollo y están lejos de constituir una opción viable.

El Gobierno de España ya contempla la explotación de estos recursos. Así lo hace explícito  en su documento borrador de la Estrategia de Almacenamiento Energético, publicado el pasado mes de octubre, y según el cual es «fundamental» para el país «disponer de fabricantes y proveedores nacionales que generen alto valor añadido e impulsen la innovación y la competitividad en el sector», partiendo para ello de la «provisión de materias primas y componentes básicos».

Curiosamente los movimientos geo-políticos en el entorno de las aguas canarias pueden hacernos intuir la magnitud de lo que está en juego. En Afganistán y a raíz de la caída de Kabul y la vuelta de los talibanes, se ha sabido que China ha localizado importantes yacimientos de estos minerales raros tan vitales para la industria actual. ¿Casualidad o causalidad?.

Desde el banco de inversión suizo UBS pronostican en un informe publicado este mismo año de 2021 un aumento espectacular en la demanda de tierras raras, especialmente para el neodimio y el praseodimio (comúnmente comercializados como el NdPr, que podrían duplicar su precio en los próximos años. Para satisfacer la demanda de tierras raras de los vehículos eléctricos, que requieren aproximadamente cinco veces más material de tierras raras que los vehículos con motor de combustión, la oferta de NdPr debería triplicarse para 2030.

Otra veta, nunca mejor dicho, es el litio cuya importancia viene dada por su utilización en la fabricación de baterías recargables y muy especialmente las fabricadas para el sector de la automoción que según los estudios y previsiones de la Unión Europea, a partir del año 2025, los ingresos derivados de su fabricación deberían situarse en el entorno de los 260.000 millones de euros. Las principales reservas de litio están situadas en la Comunidad Autónoma de Extremadura, que la hacen la segunda mayor reserva de litio de la Unión Europea, y más concretamente, en la Sierra de la Mosca, pueblo de Sierra Fuentes, provincia de Cáceres, lo cual hace que esta Comunidad Autónoma sea la que tenga el mejor futuro en la explotación del litio.

Se abre pues una gran ventana de oportunidad para una industria la minería que se creía acabada desde practicamente los tiempos de la provincia romana de Hispania y que sorpresivamente puede ser una de las fuentes principales de riqueza para España y para nuestras islas en las próximas décadas. Esperamos que nuestros gobernantes estén a la altura.

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