Viviendo en San Borondón

El nuevo Retablo de las Maravillas (y 3)

Tan seguro está Producciones La Moncloa de que sus actuaciones en el nuevo Retablo de las Maravillas serán aplaudidas en sus medios de comunicación, convenientemente regados con subvenciones públicas y onerosos contratos de inserción de anuncios oficiales, que cada día van subiendo el diapasón de las mentiras y exageraciones sobre sus imaginados éxitos internacionales. A la hora que se escribe esta reflexión, creo recordar que la última representación ha sido para confirmar que el Rasputín Palaciego, Iván Redondo, ha dado positivo en Covid-19, pero que estemos todos muy tranquilos, pues no ha estado en contacto con ningún miembro del Gobierno. Él estaba en esos días previos meditando el próximo engaño. Tan concentrado estaba en ese menester, que no lo veían sus colaboradores en La Moncloa al abrir la puerta de su despacho pues permanecía levitando pegado al techo.

En el Gobierno de España andan muy mosqueados con ERC pues como todo lo que hacen les sale mal o es mentira, murmura la gente que el Dr. Sánchez y el Marqués son gafes… o los ha mirado un tuerto, o ambas cosas a la vez. ERC exige al Gobierno, ellos no piden las cosas por favor sino que ordenan, que no acusen a Junqueras de haberlos mirado. Si se repasan las hemerotecas, videotecas y fonotecas, cada vez es más evidente que el Gobierno del Dr. Sánchez es gafe. No es que esté gafado, que no lo está y por eso su alianza Frankensteín y su anunciado insomnio gozan de aparente buena salud, sigue en La Moncloa y triunfando en el Parlamento. El problema es que los gafados somos nosotros, los ciudadanos que lo padecemos.

Conviene recordar que ninguno, o casi ninguno, de los grandilocuentes y pomposos anuncios realizados por el Dr. Sánchez en sus manifestaciones ectoplasmáticas difundidas en su peculiar Aló Presidente, se han cumplido. Más bien, al poco tiempo, a veces en horas, se ha demostrado que eran falsas. Pero como la última trola era mayor que la anterior, los pocos oyentes que lo seguían, olvidaban sus mentiras y le aplaudían por haber salvado a 450.000 españoles, aunque la realidad es que ese éxito publicitario contrastara con los más de 80.000 muertos que procura esconder de todas las formas posibles e imaginables. Es el nuevo Retablo de las Maravillas. Y quien no aplaude, es que es un fascista irredento.

Pero tirando de recuerdos y tras confirmarlos con las hemerotecas, en la PSOE ha habido siempre gloriosos gafes instalados en el poder y en el poderío. Los que ya peinamos muchas canas y también los que dan lustre a sus ilustres e ilustradas calvas, recordamos a Luis Yañez-Barnuevo, que fuera Presidente del PSOE de Andalucía (1977-1985) y Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica de España (1985-1991). Entre las “cienes y cienes” de anécdotas que se cuentan de este siniestro aunque simpático personaje, quisiera recordar dos de ellas que le supusieron obtener con sobresaliente cum laude su fama de gafe.

La primera la cuenta con todo lujo de detalles y con un punto de crueldad para Luis Yañez, El País en su edición de 26 de noviembre de 1991. Con motivo de aquel latrocinio generalizado en Andalucía que fue la EXPO-92 y el V Centenario, relata el suceso que casi costó la vida a la mascota Curro por el inesperado naufragio de la réplica de la nao Victoria: “Los directivos de los astilleros, Naves de Época, de Isla Cristina (Huelva), buscaron durante todo el día de ayer, sin resultado, una empresa de «total garantía» para poner definitivamente a flote la réplica de la nao Victoria, que se fue a pique el viernes a los 20 minutos de su botadura, en presencia de Luis Yáñez y Jacinto Pellón, presidentes del V Centenario y de la Expo 92, respectivamente. Ingenieros navales criticaron ayer con dureza los métodos del V Centenario para la construcción y botadura del buque, mientras que Pellón responsabilizaba del suceso a los armadores. La nave, puesta a flote con gran esfuerzo durante la madrugada del sábado, volvió a volcarse a los pocas horas”. Pellón, con su gracejo andaluz al peor ejemplo de Juan Guerra, bromeó tras el susto: «La Victoria no es un barco, porque nunca llegó a flotar… « Y todas las miradas, exorcismos y adquisición masiva de patitas de conejo para frotar, se dirigieron con sarcasmo o con prevención contra Luis Yañez mientras tocaban madera.

La segunda anécdota que reforzó su acreditada fama de gafe se produjo durante un programa de La Clave que dirigía José Luis Balbín. Sin explicación a los teleespectadores, el inicio del programa se retrasó un cierto tiempo. Cuando por fin dio comienzo, en el plató había una silla vacía. Balbín, manifiestamente contrariado y dubitativo, explicó que aquella silla vacía estaba reservada para Luis Yañez-Barnuevo, pero que esa noche no podría estar porque el avión que lo traía desde Sevilla se había averiado y tuvo que regresar, o no llegó a despegar, detalle que no recuerdo muy bien pero que es irrelevante a los efectos operativos de tener un reconocido gafe a bordo. Balbín y los contertulios, no sé muy bien si en serio o en broma, opinaron que no había una razonable relación causa-efecto entre ser gafe y gafar hasta a Iberia.

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