Tribuna Libre

La víctima olvidada de la crisis migratoria: Gran Canaria

Los grancanarios nos estamos viendo sometidos a una severa presión migratoria en este último año que alcanza ya límites dantescos, superando el 1.019 % de inmigración irregular respecto al 2019, – cifra insólita – ,  generando una situación de drama humano para los propios extranjeros llegados a nuestras costas,   y no exenta de  repercusión económica y social para la Isla. La realidad es evidente, cierta e ineludible.  «Canarias supera actualmente la cifra de 17.000 inmigrantes en situación de ilegalidad y siempre en aumento«. 

Resulta urgente y necesario revelar  públicamente  y sin  manipulación ideológica alguna y carente de significación xenófoba,   el parecer y sentir de los habitantes de Gran Canaria,  en particular, de los habitantes de las zonas costeras que reciben   y  comparten el día a día con los recién llegados;  los municipios de Mogán y San Bartolomé de Tirajana.  Ellos adquieren una visión real y  más exacta  que el resto de nosotros, ausentes y absortos en nuestro devenir diario.  Desde siempre el pueblo canario se ha caracterizado por su amabilidad, generosidad y entrega con el «de fuera».  Tierra de acogida, de recibimiento.   Africanos, iberoamericanos y europeos encuentran en estas islas el calor no sólo de nuestro sol sino de nuestra gente.  Jamás ha existido maldad de sentimiento ni de acción hacia el extranjero cualquiera que fuese su origen.

Sin embargo, hoy por hoy, el Sur de Gran Canaria vive no sólo en estado de alarma (derivada de la crisis pandémica) sino también de alerta y de desconcierto. El “buen vivir” de los vecinos es amenazado, despreciado, humillado y ridiculizado por ingratos que no aprecian la ayuda y asistencia que se les brinda incluso a expensas de nuestra propia pobreza.  Ni siquiera parece necesario enumerar cada uno de los últimos sucesos destacados en las redes sociales y algunos recortes de prensa.  A nadie se le esconde la verdad que se pretende ocultar por parte de los políticos locales y nacionales.  El gobierno autonómico e insular actúa desde la clandestinidad del que sabe que no está actuando correctamente.  La política gubernativa; Dejados a su suerte y dejados a nuestra suerte, en definitiva.

En cualquier caso, parece cierta la célebre frase de nuestro gran dramaturgo, Lope de Vega,  “Los hombres no solamente suelen olvidar los beneficios recibidos, sino que llegan a odiar a los que se los hicieron

Clotilde de Jesús Sánchez.

 

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