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Carta de Eligio Hernández al Socialismo Español

Confieso que muchas veces me he abstenido de criticar a la oposición conservadora en aras de una reconciliación cada vez más difícil en estos momentos de crispación política, en los que ha vuelto a brotar la intransigencia, flor secular nefasta de la vida política y social española, que irrumpió en 1820, en tiempos de Riego, en los que los liberales clamaban “el libre pensamiento defiendo y proclamo en alta voz, pero muera el que no piense como pienso yo”.

Me había propuesto no criticar más políticamente a mi partido y al Gobierno, pero es una obligación ética expresar nuestras opiniones, ya que, como advirtió Galdós: “Cuando una inundación invade los sótanos, los inquilinos del piso principal no pueden subirse a la azotea para no mancharse con el agua sucia, mientras ésta reblandece el solar y los cimientos”.

Algunos dirigentes del PSOE no pueden censurar de deslealtad a los veteranos socialistas, con Felipe González y Alfonso Guerra a la cabeza, por ser críticos con la actual dirección del PSOE, especialmente por sus pactos, o “acuerdos”, con la ultraizquierda plurinacional de Podemos, con Bildu, que no ha mostrado arrepentimiento y pedido perdón por los crímenes de ETA, que siguen encubriendo impunemente; y con los independentistas sediciosos catalanes de ERC, sin la autorización del Comité Federal, que el propio Sanchez denostó en más de una ocasión porque le quitaba el sueño.

La lealtad que se debe al PSOE no puede ser acrítica, que no es lealtad, sino sometimiento al bonapartismo oligárquico de los partidos políticos, que diría Alejandro Nieto, sobre todo cuando en el PSOE ya no hay debates internos y los acuerdos de los Congresos y del Comité Federal se toman prácticamente por unanimidad, a la búlgara, de tal manera que su estructura y funcionamiento interno ya no son democráticos, como exige el artículo 6 de la Constitución.

La lealtad se debe, no a las direcciones políticas partidistas mutantes, sino al ingente legado histórico, político, humanista y cultural del PSOE. “Anidan en jóvenes cuerpos almas viejas y en viejos cuerpos almas de renaciente juventud”, escribió Jaime Vera, reflejando a Pablo Iglesias, fundador del PSOE. No es de recibo el pretexto de pactar con la ultraizquierda de Podemos, con Bildu y con ERC, porque el Partido Popular y Ciudadanos han pactado con la ultraderecha de Vox.

Como dijo Madariaga, la ultraderecha (Calvo Sotelo, y los que se alzaron en armas contra la República) destruyó a la derecha republicana(Gil Robles y Lerroux) y a la República, como me confirmó personalmente Gil Robles en una entrevista, que tengo grabada, que tuve con él en el Colegio Mayor La Salle de Madrid en 1973; y la ultraizquierda anarquista, junto con los nacionalistas vascos y catalanes, traicionaron(palabra de Azaña) al PSOE, y a España, en la guerra civil. Aunque las comparaciones son odiosas, entre el fascismo de Vox, y el fascismo rojo, como lo llamaría José Padrón Machín, de Podemos, Bildu y ERC, en honor a la verdad, hay una diferencia innegable: Vox no tiene las manos manchadas de sangre como Bildu, ni quiere descuartizar a España ( palabra de Azaña), como Podemos y ERC.

Tampoco es de recibo la excusa de Pedro Sanchez en su carta a los militantes de que el gobierno de coalición social-populista-independentista es imprescindible para aprobar los presupuestos y para garantizar la estabilidad política, lo que es respetable y razonable, pero soy de los socialistas que creemos que el fin no justifica los medios, y que no se puede gobernar a cualquier precio, como no se debió pactar la paz (Chamberlain-Hitler) con deshonor, para que no suceda lo que vaticinó Churchill : “ Se os ha dado a escoger entre la guerra y el deshonor, habéis escogido el deshonor, tendréis la guerra”.

No me extrañaría que la actual dirección del PSOE decidiera expulsar del partido a los veteranos socialistas, como hizo con Negrín en 1947. Esa breva no me cae, ya que si, hasta ahora, no he tenido el valor de dimitir de este otro PSOE (Alfonso Guerra), como ha hecho gallardamente José Luis Corcuera, líder histórico de la UGT y del PSOE, y otros militantes, es por respeto a la memoria y ejemplo heroico de los miles de militantes socialistas que han sufrido represión, cautiverio y muerte por el PSOE y por España, que está por encima del partido, como dijo Indalecio Prieto: “Mis dos grandes amores son el partido socialista y España, pero si alguna vez hubiera colisión entre ellos, lo que no deseo, prevalecerán los intereses de España”.

* Eligio Hernández Gutiérrez. Militante socialista. Presidente de Sociedad Civil Canaria. Abogado en ejercicio y exmagistrado. Ex Fiscal General del Estado y ex miembro del Consejo de Estado Ex diputado en el Parlamento de Canarias. Ex Gobernador Civil de S/C de Tenerife y Delegado del Gobierno en Canarias. Ex miembro del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Académico de la Academia Canaria de la Lengua.

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