Jóvenes periodistas

Esto no es el final

Después de un largo letargo, las elecciones estadounidenses han «terminado». Joe Biden se hizo con la ansiada victoria el pasado 7 de noviembre cuando consiguió ganar en Pensilvania. Para la alegría de unos y para la tristeza de otros, Joe Biden será el próximo presidente electo. Algunos ingenuos creen que esto es el adiós de Donald Trump pero se equivocan, esto no es el final.

La batalla judicial acaba de comenzar. Donald Trump y Joe Biden han desplegado sus ejércitos de abogados para defender la legitimidad de los estados clave. ¿Cómo se ha llegado a este punto? Durante toda la campaña electoral, Trump reiteró en contadas ocasiones las supuestas intenciones de amaño por parte del partido demócrata. Acusación muy atrevida por parte del presidente. Al parecer, Trump no confía en el voto por correo. Estos episodios ya sucedieron en 2016 cuando se enfrentó contra Hillary Clinton. Trump la acusó de haber amañado las elecciones. Cabe decir que los demócratas también pecaron de estas acusaciones, ya que algunos creyeron por un tiempo que Donald Trump había ganado gracias al servicio de inteligencia ruso.

Al margen de las inculpaciones de uno u otro, es vital velar por la verdad. Si se denuncia algo hay que presentar evidencias. De nada sirven palabras vacías, esas se las lleva el viento. Según algunos republicanos -personalidades afines a Trump- hubieron claras evidencias de fraude electoral. Los muertos salieron a votar a Biden, votos demócratas «ficticios», sobres ilegítimos, etc. Si bien es cierto que la mayor parte de estas supuestas pruebas se han desmentido, la batalla por la presidencia sigue su curso. Sacar conclusiones precipitadas no es sentado, la última palabra la tendrá el poder judicial.

Grosso modo, las redes y los Mass media han influenciado sustancialmente en todo este enrevesado «problema». No solo en la opinión pública a nivel nacional e internacional, sino a la hora de deslegitimizar las palabras del presidente. De hecho, la red social Twitter ha estado censurado numerosos twitts acusatorios del presidente de los Estados Unidos. Hay que tener presente que Donald Trump cuenta con más de 80 millones de seguidores en la susodicha red social. Todos sus mensajes tienen mucha repercusión y es por eso que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. No en vano, como bien decía John Stuart Mill, «silenciar una opinión puede significar silenciar la verdad».

A Donald Trump no le gusta perder. Representa el lado más inconformista del ser humano. El presidente Trump dijo una vez «sal de tu zona de confort: nunca te conformes con lo que tengas, siempre ve a por más». Es pues, un empresario que jamás aceptaría la derrota por mucho que los hechos hablasen por sí solos. Porque sería reconocer que sí, la vida está llena de éxitos y fracasos y que, por ende, esta no siempre va a estar de su lado trumpista.

Adrián Haro es estudiante de Periodismo en la Universidad Fernando Pessoa-Canarias.

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