Jóvenes periodistas

¿Cómo se financian las campañas en EE.UU.?

Las campañas electorales son reconocidas como la principal vía para alcanzar el poder, la cima de la montaña. Como si de un producto se tratara, cada candidato muestra a la sociedad todo lo que ofrece. Es una mera cuestión de marketing y venta. Pero como buen anuncio publicitario, hay una buena suma de dinero detrás para sostener todos los gastos que supone una campaña electoral para la presidencia de la primera potencia mundial. Sin financiación no eres nadie. Lo que algunos se preguntarán, ¿Cómo se financian las campañas en EE.UU.?

Sistema de recaudación

Existen varios agentes que intervienen en la inversión de capital para las campañas políticas. Los PACS (Comités de Acción Políticas), son organizaciones creadas para extender puntos diversos acerca de algún asunto y de recaudar fondos para financiar a un candidato en específico. Gran parte de los fondos recaudados provienen de entidades privadas y gremios con intereses comunes a los candidatos que donan.

Como no, esta herramienta está limitada bajo las leyes electorales de Estados Unidos. Los PACS permiten acercar a los candidatos a un público más amplio y de aumentar su influencia a nivel nacional. Cabe destacar que las susodichas organizaciones fueron creadas en 1944. Fueron, de hecho, originadas por el Congreso de Organizaciones Industriales, quien tomó la iniciativa de recaudar la relección del entonces presidente Franklin D. Roosevelt.

Si se atiende al Center for Responsive Politics, una institución privada, los PACs pueden donar 5.000 dólares al comité de un candidato por elección. Además, las organizaciones pueden donar hasta 15.000 dólares anuales a cualquier comité nacional de un partido, y hasta 5.000 anuales a otro PAC.

¿Cómo y quién dona?

El segundo agente que puede intervenir en este cúmulo de fondos es la propia ciudadanía estadounidense. Siempre y cuando, se cumplan con las limitaciones establecidas en la ley electoral. ¿La razón? Simpatizar con el candidato a quien donas. A pesar de este condicionante, los PACS, por ejemplo, pueden esconder intereses económicos e ideológicos que van más allá de la fachada.

A 2 semanas de las elecciones presidenciales, los potenciales votantes pueden realizar sus donaciones a través de las páginas webs de sus respectivos representantes. Ya sea Joe Biden o Donald Trump.

  1. Por el Partido Demócrata -> https://joebiden.com/es/inicio/#
  2. Por el Partido Republicano-> https://www.donaldjtrump.com/

Es tan simple como rellenar un formulario en donde se deben colocar los datos personales y la cantidad que se va a transferir. Si se quiere conocer por pura curiosidad las contribuciones específicas que se realizan a cada candidato, como por ejemplo, qué candidato apoya más la construcción, hay un espacio donde se recoge esa información.

La web OpenSecrets.org (http://www.opensecrets.org/industries/index.php) ofrece la posibilidad de conocer los datos porcentuales de los lobbies o empresas que donan a cada partido político.

¿Una democracia para ricos?

Como se ha podido apreciar, las campañas electorales conllevan un coste ingente de dinero privado. A día de hoy, Joe Biden cuenta con una recaudación de más de 400 millones de dólares, mientras que Donald Trump carga con más de 300 millones. Cantidades millonarias que, siendo realistas, no cualquiera puede manejar con facilidad. Hechos que plantean una serie de preguntas acerca de la disponibilidad igualitaria para aspirar a la presidencia.

En el año 2019, el multimillonario Michael Bloomberg se presentó como candidato para el partido demócrata. La cantidad que invirtió para promocionarse fue de 500 millones de dólares. Una cifra que, pese a todo, no le valió para conseguir el voto del pueblo americano. La cuestión es si Estados Unidos está tendiendo a un sistema plutocrático, donde los adinerados son los únicos capacitados para presentarse como presidente.

El capital es importante, no lo dudo, ya que permite promocionar la imagen para que la gente sepa qué políticas se ofrece. No en vano, en una democracia debería haber cabida para que todo ciudadano de a pie -en sus plenas capacidades- pueda presentarse como presidente. Esta posibilidad se fundamenta en el principio de igualdad de oportunidades. Principio que, poco a poco, parece que está siendo olvidado dentro de la memoria del sueño americano.

Adrián Haro es estudiante de Periodismo en la Universidad Fernando Pessoa-Canarias

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