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Destinan al servicio de Urgencias del Hospital Insular a personal no cualificado

Continúa el malestar entre los facultativos especialistas de algunas especialidades del Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria, al ser obligados a estar cubriendo servicios de Urgencias para lo que no están en estos momentos debidamente preparados. De nuevo hemos contactado con algunos facultativos del Hospital que nos envían un escrito perfectamente descriptivo de la problemática a la que se enfrentan.

«¿Le gustaría que le atendiera en urgencias del Hospital Insular un médico que no utiliza el fonendo desde hace más de 10 años? Esta es la situación actual en el hospital de tercer nivel del área sur de Gran Canaria. En el Hospital Insular, tal como se viene informando en prensa, el número de pacientes ingresados ha aumentado en los últimos días, superando las cifras del Hospital Dr. Negrín. Ante tal situación, con la huelga de Médicos Internos Residentes aplazada, la Dirección Médica del Hospital Insular determina que de forma forzosa todos los médicos adjuntos menores de 45 años de varias especialidades deben dejar durante dos semanas y de forma rotativa su actividad habitual para realizar guardias en el servicio de Urgencias. Esta medida afecta especialidades como Medicina Nuclear, Hematología, Otorrinolaringología u Oftalmología, entre otras. Dichas especialidades no contemplan guardias de Urgencias, por lo que estos médicos obligados a trabajar allí no están formados para atender todo tipo de urgencias, pues llevan años tratando exclusivamente a pacientes de su especialidad.

Tras el cese del estado de alarma se han ido tomando medidas para evitar la masificación en las salas de espera, con el fin de mantener la correcta distancia social, pero ésto no ha supuesto una disminución en el número de pacientes atendidos, más bien un esfuerzo organizativo para recuperar la actividad en consultas y quirófanos, y en la actualidad afortunadamente se siguen realizando, además de cirugías urgentes, cirugías programadas, que no podrían llevarse a cabo en un hospital colapsado. Actualmente, a 16 de septiembre, la ocupación media de camas en este hospital es de 65,18% y el número de enfermos COVID en planta es de 85. En una UCI que cuenta con 78 camas hay 13 enfermos con COVID y 21 enfermos sin COVID, quedando 44 camas libres.

La presión asistencial y la falta de personal en el Servicio de Urgencias no es un problema nuevo, como lleva años denunciándose en temporadas de gripe. Lo que es nuevo es el precedente que se ha creado a raíz de la gravísima crisis sanitaria del inicio de la pandemia, en la que todo el personal sanitario se volcaba a arrimar el hombro, independientemente de su formación, especialmente en las zonas más afectadas.

Esta segunda oleada de la pandemia que estamos viviendo no es inesperada, aunque quizás se la esperaba más tarde. Ni tampoco el hospital está colapsado como para forzar al personal a ocupar puestos para los que no están formados, en detrimento de la actividad de su propio servicio, que deben desatender.

Nuestra intención es dar lo mejor a nuestros pacientes y ayudar en todo lo que podamos en esta difícil etapa que estamos viviendo, pero creemos que no estamos capacitados para reforzar un servicio de urgencias con las garantías que nuestros enfermos merecen».

Con la publicación de este documento escrito desde nuestro medio, no queremos hacer una crítica fácil a la dirección del Hospital, sino que se tengan en cuenta estas circunstancias y las demandas de los facultativos que están denunciando esta situación, precisamente para lograr un servicio óptimo  para la ciudadanía de Gran Canaria en sus servicios sanitarios.

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