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La tragedia bielorrusa sigue bajo el tirano stalinista Lukashenko

El pueblo bielorruso parece haber dicho basta a la tiranía del último bastión stalinista de Europa, el régimen de Lukashenko. Pero la empresa no parece fácil, la alargada sombra de Moscú planea todavía con toda impunidad en este pequeño país casi protectorado ya oficial de la Rusia de Vladimir Putin.

Testigos directos en Minsk confirman a este medio Crónica de Canarias, la infiltración continua de personal militar ruso en las dependencias de la policia antidisturbios bielorrusa que después actúan como policias antidisturbios o OMON una suerte de policía especial.

Unidad Móvil propósito especial, previamente Otryad Militsii Osobogo Naznacheniya , Unidad de Policía propósito especial) es un sistema de policia especial  unidades de la Policía de Rusia  dentro de la Guardia Nacional de Rusia , y anteriormente Ministerios del Interior ruso  y la URSS . Fue creado como las fuerzas especiales  de la Militsiya  soviética en 1988, y luego jugó un papel importante en varios conflictos armados durante y después de la caída de la URSS

OMON es mucho más grande y más conocido que SOBR , otra rama policial especial de la Guardia Nacional de Rusia. En el contexto moderno, la OMON se utiliza más como antidisturbios  o como una fuerza paramilitar. Las unidades OMON también existen en Bielorrusia, Kazajstán, Tayikistán y otros estados postsoviéticos. Sin embargo, algunas unidades postsoviéticas han cambiado de nombre y acrónimo. Los oficiales de OMON se conocen comúnmente como omonovtsy .

El 5 de abril de 2016, OMON pasó a formar parte de la recién creada GUardia Nacional , terminando sus años como parte del Ministerio del Interior

La policía de Bielorrusia dijo el miércoles que detuvo a otros cientos de personas y usó armas de fuego contra manifestantes en una tercera jornada de protestas contra el resultado de las elecciones del domingo, en medio de una creciente condena de Occidente.

Mientras la UE reflexiona sobre sanciones contra Minsk, los ministros de Relaciones Exteriores del bloque se reunirán el viernes para discutir, entre otras cosas, la situación en Bielorrusia.

Por su parte, el jefe de la diplomacia de EEUU, Mike Pompeo, de visita en Praga, aseguró este miércoles que el pueblo de Bielorrusia tiene derecho a disfrutar de «las libertades que reclama». «Instamos a que los manifestantes no violentos sean protegidos», dijo Pompeo a los periodistas, durante una visita a Praga.

La policía bielorrusa dijo haber sido atacada el martes por «un grupo de personas» con barras de metal y que debió «disparar con armas de fuego», tras lo que uno de los manifestantes resultó herido. Los manifestantes en Biolorrusia denuncian una fraudulenta reelección el domingo del autoritario presidente Alexandre Lukashenko, en el poder desde hace 26 años.

La opositora Svetlana Tijanóvskaya, su rival en las presidenciales, reivindicó la victoria, antes de abandonar su país y refugiarse en Lituania lo que hizo, según su comando de campaña, bajo presión de las autoridades.

Cerca de 1.000 personas fueron arrestadas en la noche del martes, según la policía, y entre 2.000 y 3.000 las dos noches anteriores. Según el Ministerio de Salud, hubo 51 heridos. La policía usa granadas sonoras y balas de goma para dispersar a los manifestantes.

Al menos un manifestante murió y más de 250 heridos han resultado heridos, según cifras oficiales. La noche anterior, según periodistas de la AFP, testigos y medios de la oposición, las fuerzas antidisturbios irrumpieron en Minsk en varios barrios contra pequeños grupos e impidieron que las concentraciones se ampliaran.

La UE denunció el martes que la elección no fue «ni libre ni justa», exigió el fin de la represión, y amenazó con imponer sanciones a Bielorrusia, tras haberlas levantado en 2016 a raíz de lo que consideraba progresos.

Los acontecimientos siguen siendo dramáticos mientras el mundo mira como de costumbre hacia otro lado.

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