Economía

Necesitamos un gobierno de concentración nacional

Las administraciones siempre deben tratar de reducir el déficit y la deuda pública. España, a pesar de llevar 6 años consecutivos creciendo, lleva años tomándose a pitorreo las directrices de Bruselas para sanear las cuentas públicas. Desde la izquierda política siempre han dicho que hay que “flexibilizar” los criterios, que lo del déficit cero era un manta de sospechosos liberales “austericidas” y otros calificativos de similar altura intelectual.

Algunos defendíamos (he de decir con poco éxito) que es bueno tener las cuentas en orden para seguir creando empleo, ahorrarnos miles de millones en intereses, hacer más competitiva la economía y tener margen de maniobra si las circunstancias nos daban algún susto. Pues señores, el sobresalto económico ya está aquí. Se llama coronavirus y destruirá buena parte de nuestro sistema productivo, nos empobrecerá como país y llevará a la bancarrota los presupuestos generales del estado si el gobierno no se olvida de sus dogmas ideológicos y si no supera su amateurismo político.

Todo el Gobierno de España ya ha asumido que tendrá que pedir un macro rescate a la Unión Europea para hacer frente a las consecuencias de maldito virus al estar híper endeudados. No hay que ser un prestigioso Nobel de Economía para llegar a la conclusión que nuestro país tendrá que pedir prestado muchos miles de millones de euros para que la casa no se derrumbe. Italia y España, otra vez, tendrán que convencer a Alemania y Holanda para que permitan activar una solución de financiación de dimensiones estratosféricas. Y eso no será tarea fácil…

En Moncloa se da por hecho que tendremos que acudir al MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) para que nos financien un “Plan Marshall”. España, por segunda vez en poco más de ocho años, vuelve a pedir una millonada a sus socios europeos del norte que sí se han venido esmerando en reducir de manera progresiva y ordenada su deuda pública (Holanda sólo tiene un 49% de deuda/PIB y Alemania un 61%). Eso en un contexto un cuarto de nuestro PIB (turismo y comercio minorista) estará durante muchos meses al ralentí.

Los llamados por el hoy vicepresidente del gobierno “hombres de negro de la Troika” volverán a pedirnos ajustes, supervisión, auditorías, rigor económico y que nos tomemos en serio nuestro problema de vulnerabilidad fiscal por enésima vez.  Los que no se gastan su dinero por si las cosas vienen mal dadas exigirán a los demás que hagan lo mismo. Pedro Sánchez no tendrá muchos ases en la manga para poder negociar, mucho menos con un consejo de ministros trufado de dogmáticos populistas comunistas que sólo piden incrementar el gasto público y que amenazan a diario con expropiar sectores importantes de nuestra economía. Es evidente que los teutones no accederán a crear “coronabonos”, mutualizar la deuda, enviar transferencias directas a fondo perdido o a poner en marcha el “helicopter money” de Friedman si no se cumplen las condiciones draconianas que impondrán (pensiones, IVA turístico, despido masivo de funcionarios…)

Sinceramente, y espero equivocarme por el bien de nuestro país, no veo a Pedro Sánchez capacitado para lidiar con tal envite. Le viene grande esta situación, está demasiado condicionado por muchos que no están dispuestos a remar en la dirección que marca la agenda económica en estos momentos, no escucha a la oposición ni a los empresarios, carece de humildad y está demasiado pendiente del marketing político de guerrilla como para tomar decisiones impopulares.

El tiempo de la demagogia barata ha pasado. Una vez hayamos superado la crisis sanitaria, España tiene que apoyar la constitución de un gobierno de concentración nacional formado con prestigiosas personalidades de la sociedad civil, con capacidad técnica, alto liderazgo y experiencia negociadora, para hacer frente a este gran reto que tenemos por delante. Necesitamos un gobierno que esté a la altura de la calidad humana de los mejores españoles que hoy se están dejando la vida en salvarnos. En otras palabras, necesitaremos que los mejores marineros estén al frente de la peor tormenta para evitar que se derrumbe todo lo que hemos construido entre todos durante tantos años.

PD: Aprovecho esta tribuna económica para darle el pésame a todos los familiares y amigos de los fallecidos estos días por el COVID-19 y también para darle las gracias a nuestros profesionales sanitarios, policiales, militares, logísticos, empleados del sector de la alimentación, etc.  por el heroico trabajo que realizan estos días.

Antonio Gallego Burgos

Economista

 

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