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Diseccionando a: José Luis Ábalos qué nos dice su estructura corporal

Energía sexual de enorme intensidad y no canalizada es lo primero que revela la estructura corporal de José Luis Ábalos, ministro socialista de Transportes. En absoluto estoy haciendo una afirmación gratuita. Dos rasgos de su cuerpo especialmente visibles  nos remiten a la sexualidad. El primero es la muy prominente barriga. El segundo es el exceso de curvatura lumbar (hiperlordosis), y ambos son inseparables. Es fácil comprobar estas características de Ábalos en Internet o televisión. La misma musculatura que provoca el abultamiento del vientre y el hundimiento de la región de los riñones, es la que tiene una relación directa con la sexualidad no vivida y contenida.

Reduciré al mínimo los tecnicismos y sólo hablaré de dos de esos músculos inextricablemente unidos al sexo. Son el diafragma y el psoas-ilíaco. Ya comenté en anteriores artículos que el diafragma es el principal músculo de la respiración. Conozcamos ahora dos datos que confirman su influencia capital en la sexualidad. En mayor o menor grado, todos reducimos la profundidad de la respiración para mitigar las sensaciones o emociones desagradables o insoportables. Disminuimos de esa forma la angustia el estrés, la ansiedad, el asco, el miedo,… pero, y he ahí lo menos conocido, también bloqueamos la respiración para aminorar los placeres fuertes. Hay músicas, películas, obras literarias, que nos sobrecogen y apenas podemos experimentarlas si no es a costa de retener parcialmente el aliento. No obstante, y aplicado a la sexualidad, sin respiración no hay placer. Más todavía: el bloqueo severo de la respiración es consustancial a la frigidez en el caso de las mujeres; y lo es también para reprimir la intensidad del deseo sexual masculino o femenino. A mayor profundidad de la respiración, mayor nivel de placer. Y a la inversa. Veamos ahora la relación entre la relajación o, por el contrario, la tensión crónica del diafragma y la estructura del cuerpo. El diafragma actúa de forma potente sobre la espina dorsal mediante sus “enganches” o inserciones en las vértebras lumbares. Cuando el diafragma está flexible o cuando lo estiramos y le devolvemos la elasticidad, la curvatura lumbar se suaviza y toda la estructura del cuerpo mejora. Ocurre lo opuesto cuando el diafragma se acorta: el hundimiento del segmento de los riñones se acentúa  y la columna entera se ve afectada. Son precisamente esas vértebras lumbares y la pelvis las que movemos rítmicamente para llegar al orgasmo. Ocurre también al revés. Para bloquear la sexualidad el mecanismo inmediato e inconsciente que usamos es poner tensión crónica en el diafragma, que acaba acortándose. De esa forma, respiramos poco, es decir, sentimos poco y también movemos poco la pelvis y las vértebras lumbares. Ese es el caso del ministro José Luis Ábalos. Su protuberante abdomen y el hundimiento lumbar nos revelan un serio acortamiento del diafragma. El otro músculo que utilizamos para vivir o para bloquear nuestra sexualidad es el psoas-ilíaco. Su importancia para el tema que trato ahora radica en que se fija o inserta en todas las vértebras lumbares –sexuales donde las haya– y, sobre todo, en el hecho de que tapiza interiormente los huesos que forman la pelvis. Imposible mayor carga sexual en un solo músculo. Es imprescindible tanto para mover las lumbares como la pelvis… o para bloquearlas. Y esto es justo lo que hace José Luis Ábalos. A este hombre se le puede agradecer su sinceridad en el lenguaje corporal: es primario y previsible. Ábalos, al contrario que otros políticos españoles del momento que ocultan un poco mejor sus intenciones, es de una transparencia tan meridiana como rústica. Digo rústico como equivalente a tosco o poco elaborado. Las cuantiosas ayudas públicas para su ONG se han concedido con la zafiedad más evidente, sin tapujos, sin vergüenza: sus amigos socialistas de Valencia han regado de dinero la organización de otro socialista, el ahora ministro Ábalos. Todo queda en casa, y ocurre con esa chabacanería tabernaria propia de Ábalos. En el Congreso de los Diputados los nada disimulados deseos sexuales del ministro muestran lo que en terminología freudiana sería el Ello en estado puro. Es decir, los impulsos más elementales y menos controlados, lo más primitivo y embrionario de cada individuo, aquello que no ha pasado por el tamiz de la civilización. Uso ahora el método de otros artículos para que el lector comprenda mejor: si comparamos la conducta, estructura corporal y gestualidad de Ábalos con políticos como Pablo Casado, Ana Pastor, Isabel Díaz Ayuso, Inés Arrimadas, Toni Cantó… o incluso numerosos miembros de su propio grupo socialista, Ábalos resulta ser de una ordinariez –por rudimentario, por prehistórico– que produce vergüenza ajena, hiere la vista.

Joaquín Argente es autor del libro Estiramientos de las cadenas musculares. Recuperar la buena forma con el Método Mézières y la Bioenergética de Alexander Lowen

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