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Diseccionando a: Pedro Sánchez qué nos dice su estructura corporal (2)

Quizá Sánchez e Iglesias son individuos difícilmente compatibles precisamente porque se asemejan demasiado. Comprobémoslo. Mencioné la semana pasada varias características de la estructura corporal de Pedro Sánchez, y afirmé que guardan una inseparable relación con sus rasgos de carácter. Es muy visible el arqueamiento de sus piernas (genu varum) que, al contrario de lo que se afirma, no son musculadas sino tensas y delgadas. Veremos ahora la conexión entre el origen de las piernas arqueadas y las actitudes de terquedad, obstinación y retención de emociones ponzoñosas.

El acortamiento de los potentísimos músculos de la cara posterior del muslo (isquiotibiales) es la causa más directa, aunque no la única, de la pérdida del eje correcto cuando se trata de piernas en paréntesis. Los isquiotibiales Se insertan en una protuberancia ósea muy próxima al esfínter anal. El niño que fue obligado a ser prematuramente correcto y limpio (intentando conseguir que no se escaparan las heces) se vio forzado a poner tensión en el vientre, en toda la musculatura de la pelvis y en los isquiotibiales.

La consecuencia del aprendizaje prematuro no fue sólo una tendencia a contenerse y retener las heces, sino que simultáneamente a ese proceso de retener lo tóxico, lo que el cuerpo ya no necesita, el niño se acostumbró a conservar todo tipo de emociones, el rencor entre ellas. La obcecación, la terquedad, consisten en la negativa inconsciente a soltar. Ningún animal, y los humanos los somos, tolera de buen grado las intromisiones en funciones fisiológicas básicas como el comer, dormir o defecar.

El niño al que se le exige rígidamente corrección, o ese control demasiado temprano de los esfínteres, se pliega a las exigencias de los adultos a fin de no perder su amor. Lo hace, sin embargo, incubando un soterrado odio y una inconsciente negativa a soltar: es la única posibilidad que tiene de rebelarse contra adultos que impiden su autorregulación. Ese negarse inconsciente a soltar se convierte luego en testarudez y en la tendencia a conservar las peores emociones, las más venenosas como el resentimiento, el odio y el deseo de venganza.

De Sánchez sabemos que actuó con determinación despiadada cuando destituyó a Tomás Gómez, Secretario General del Partido Socialista de la Comunidad de Madrid; y que, como rasgo de todo poder que se pretende tiránico, castiga con severidad a los que se le oponen. Hablaré más adelante del poder como capacidad para obligar a los otros a que hagan lo que no desean, por miedo o por temor a una futura represalia.

El miedo es consustancial al poder, según el filósofo político Guglielmo Ferrero, y Sánchez parece saber usarlo perfectamente. Recordemos empero que la autoridad es algo bien distinto al poder. Rasgos propios de las personalidades retentivas (anales) son, aparte de la necesidad de destrucción, la avaricia y la tacañería en algunas facetas de la vida, que paradójicamente se compensan con descuidado despilfarro en otras.

Todos conocemos a personas ahorradoras en grado sumo respecto a algunas cosas y que luego nos sorprenden gastando de forma descontrolada en otras. Sánchez es extraordinariamente dadivoso cuando se trata de pagar con sueldos estratosféricos a los fieles que designa para que ocupen los altos puestos del Estado: Félix Tezanos y Juan Manuel  Serrano, presidentes del CIS o de Correos, son dos de los muchos ejemplos.

Esta contraposición entre tacañería extrema por un lado, y derroche desenfrenado por otro, fue muy bien estudiada por Freud y por su discípulo Karl Abraham, también médico. En Sánchez es muy evidente su desbocado despilfarro en fastos y honores para sí mismo y para sus incondicionales, mientras niega el pan y la sal a las generaciones anteriores que, céntimo a céntimo, con esfuerzo y privaciones inimaginables, hicieron posible la España que él, nacido para gozar, disfruta ahora como nadie y cuyos recursos dilapida. He ahí traducidos en política sus rasgos retentivos, anales: todo es poco para él; por contraste, la inmensa mayoría de españoles, no merecen más que su mezquindad. Y lo hace porque él, su persona, lo merece todo a cambio de ningún esfuerzo: rasgos también orales y narcisistas que veremos la semana próxima.

Joaquín Argente es autor del libro Estiramientos de las cadenas musculares. Recuperar la buena forma con el Método Mézières y la Bioenergética de Alexander Lowen

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