Tribuna Libre

Análisis y efectos en la economía de la pandemia de Covid-19

El PIB de España registró un incremento en el último trimestre del 2019 de un 0,4% respecto al trimestre anterior, con un crecimiento interanual del 1,8% en términos de volumen, según datos publicados por el  Banco de España.

A finales del 2019, el Banco Central Europeo, estimaba un crecimiento                 del PIB real de la Zona Euro hasta el 1,1%, y por tanto, certificando un crecimiento más lento al experimentado hasta entonces.  Pero el 12 de marzo del 2020, emitió un informe de proyección, previo al desastre sanitario y económico que estamos viviendo, y en el que ya advertía, de manera generalizada, de las posibles consecuencias que el COVID-19 podría tener sobre la economía; afirmando que “las perspectivas a corto plazo de la actividad económica en la zona del euro se han deteriorado considerablemente y están sujetas a un grado de incertidumbre muy elevado. La pandemia de COVID-19, que comenzó en China y se ha propagado recientemente a Italia y a otros países, representa una perturbación adversa significativa, que se espera tenga un fuerte impacto perjudicial en la actividad de la zona del euro, al menos a corto plazo…”.

En este sentido, y previo a la declaración del estado de alarma introducida por el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, ya el Banco Central Europeo rebajaba el crecimiento previsto unos meses antes a un 0,8% para la Zona Euro.

Pero la realidad antes de la declaración del estado de alarma en España ya era preocupante. Teniendo en cuenta que el déficit público de España al finalizar el 2019 fue de un -2,6% del PIB, frente al -2,5% del 2018; y con niveles de deuda pública que roza el 96% del PIB, unido a la desaceleración ya prevista por el Banco de España, en su informe de proyecciones macroeconómicas de la economía española para el período 2019-2022, publicado en diciembre de 2019, afirmando que “se prevé que, a lo largo del horizonte de proyección, el crecimiento del PIB continúe mostrando, como viene ocurriendo desde mediados de 2017, una senda de desaceleración gradual…”.

Lo cierto es que la crisis sanitaria que estamos padeciendo, dejará unos efectos económicos en nuestra economía, ya frágil y dependiente del sector servicios, a los que deberemos estar preparados y tomar decisiones acertadas, e inevitablemente anticipadas. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), en su último informe publicado el 08 de abril de 2020, cuantifica que el PIB caerá entre 5% y un 9% en el 2020 y vaticina un incremento del desempleo en al menos 500.000 personas, hasta situarse en unos 3,8 millones de desempleados; entrando por tanto nuestra economía en recesión en el presente año como consecuencia de la pandemia COVID-19.

Es, por tanto, momento de que nuestro tejido empresarial se planifique y reestructure para hacer frente al resto del 2020 y tener una base sólida que le permita adaptarse a la “nueva economía” post COVID-19.

Artículo de Jonathan Marquez Lasso – Economista – Socio Director en Stellvest

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