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¿Por qué el gobierno no usa las 2.200 UCI de la sanidad privada y concertada?

Choca. No se entiende. Es incomprensible. Nadie entiende la razón por la que el Gobierno de España no echa mano de las camas de la sanidad privada y concertada que ya están puestas a su disposición por los mecanismos del estado de alarma. Cuál es la razón. Analicemos los hechos y los datos con la mayor frialdad posible.

Desde el Decreto de Alarma la sanidad privada está volcada de forma plena para atender a los afectados de la crisis del coronavirus. El 100% de los hospitales españoles, 460, están activados y a las órdenes de las Comunidades Autónomas, reportando información y atendiendo casos en casi la totalidad del territorio español.

La patronal de los centros sanitarios privados, ASPE, informa que tras recabar datos actualizados, en la actualidad estos centros registran 5.200 pacientes hospitalizados en activo, 610 en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y ha registrado 12.500 positivos.

La plantilla a disposición de la crisis en centros sanitarios con internamiento es de 93.000 profesionales, entre sanitarios y sociosanitarios. Además, la infraestructura a disposición a nivel nacional es de 52.000 camas de carácter general y 2.800 de UCIs, contando entre estas últimas tanto las instaladas de forma permanente, como las camas que se ha requerido ampliar en regiones con focos de contagio muy activos.

Es oportuno concluir, por tanto, que existe una capacidad instalada de camas en la sanidad privada, para los casos más severos, muy superior a la que se está empleando en estos momentos, exceptuando las regiones con mayor colapso como Madrid, Cataluña y La Rioja. Concretamente, de casi 2.200 camas UCI. De ello la sanidad privada ha informado a las Comunidades Autónomas, a través de las mesas de coordinación permanentes, y también al Ministerio de Sanidad mediante la interlocución con ASPE.

Atendiendo a las declaraciones de Carlos Rus, presidente de la patronal afirma: “hacemos un llamamiento a todas las regiones para que empleen a fondo toda nuestra capacidad instalada allí donde sea necesario, en lugar de levantar hospitales de campaña, porque estamos completamente convencidos de la capacidad de trabajo conjunto de una sanidad única y porque el mejor aprovechamiento de nuestra dotación irá en beneficio de los afectados por el Covid-19”.

En este sentido, llama la atención del sector de provisión sanitaria que algunas comunidades autónomas hayan decidido levantar infraestructuras provisionales de contingencia para atender la presión de ingresos de los afectados por el coronavirus, cuando disponen y no emplean de los recursos de la sanidad privada.

Concretamente, hay que señalar a las regiones de Canarias y Valencia, que teniendo en la práctica la capacidad total de las infraestructuras sanitarias privadas a disposición de la crisis, tras la desprogramación de la actividad ordinaria por indicación de la administración sanitaria, no se haga uso o solo testimonial de sus equipamientos y recursos humanos. También se da la circunstancia de que regiones como Galicia están organizando hospitales de campaña mientras los recursos de la sanidad privada se encuentran infrautilizados con un 85% de las camas UCI sin ocupar.

No será por una cuestión de ofrecimientos porque como los responsables de ASPE reconocen: En aquellas regiones donde hay menor estrés asistencial y la pública puede cubrir las necesidades de afectados por el contagio, ASPE aboga por derivar a la privada todo el resto de las afecciones o patologías que en este momento estén en curso con internamiento hospitalario o en urgencias, de forma que se liberen las infraestructuras de la sanidad pública para hacer frente a la crisis y se minimice el riesgo de contagio de otros pacientes. Esta es la estrategia desarrollada por sanidad pública en Castilla-La Mancha.

¿Cuál es la razón real de esta situación. Por qué se mantienen los hospitales privados y concertados abiertos pero con sus medios intervenidos y sin ser útiles para atender la pandemia del Covid-19 y ni tampoco para continuar con normal labor asistencial de otras afecciones?

Cientos quizá miles de profesionales saniarios y sobre todo administrativos de estos hopitales ahora infrautilizados y sin clientes pasarán a formar las largas listas de ERTES y quizá el desempleo en un futuro próximo.

Y sobre todo ¿no es una negligencia imperdonable estar haciendo triajes para decidir qué pacientes son atendidos y qué pacientes se dejan sin atender a su suerte y una muerte segura en vez de utilizar a pleno rendimiento todos los recursos que ya están en manos del gobierno?

Será para no fastidiarles a los señores del Gobierno su relato político y dejar a los pies de los caballos la sanidad privada y concertada… no lo queremos ni pensar.

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