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Ha vuelto la censura a España?

Son constantes las denuncias que nos llegan hasta nuestra redacción, de usuarios de redes sociales sobre el incremento desmesurado de la censura a sus publicaciones. Publicaciones, dicho sea de paso, que no infringen ninguna norma de insultos o discriminaciones, sino de simple apreciación de contenido. Ni que decir tiene que estas apreciaciones de contenidos inapropiados tienen un denominador común, las críticas al gobierno y a su gestión.

Para mayor abundamiento, hoy mismo, casi un centenar de periodistas españoles se han adherido al manifiesto «Por la libertad de preguntar» con el que critican el nuevo sistema adoptado por el Gobierno de Pedro Sánchez para las ruedas de prensa desde el estallido de la pandemia en el Palacio de la Moncloa.

Las críticas de los usuarios hacia el cierre de cuentas en Facebook o Twitter manifiestan una total disconformidad por los métodos y lo arbitrario de las decisiones. Hay que decir que una de las empresas que se encarga de esta gestión de contenidos es Newtral.

En la descripción de esta empresa Newtral en concreto en Quienes somos nos dice: Newtral es una startup fundada por Ana Pastor. Periodismo, tecnología y datos. Hacemos fact-checking, desmentimos noticias falsas y contamos historias.

El centenar de periodistas que también se están quejando de estas restricciones cada vez más flagrantes a la libertad de expresión con el pretexto de supuesto combate contra las fake news, ha publicado un manifiesto que Crónica de Canarias ha recogido y publicamos:

#laLibertaddePreguntar

En una situación de crisis el derecho a la información es más importante que nunca. Con España en estado de alarma, el Gobierno disfruta de unos poderes muy superiores a los normales, por lo que es importante que la prensa realice su labor de control, más aún cuando el Parlamento ha limitado enormemente su actividad. La principal forma de ejercer esta función desde el periodismo es a través de las preguntas -y las repreguntas- a los miembros del Gobierno.

Sin embargo, la Secretaría de Estado de Comunicación ha organizado un sistema en el que todas las preguntas enviadas por los periodistas pasan necesariamente por el filtro del secretario de Estado, que es quien se está ocupando personalmente de formulárselas al presidente, a los ministros o a los técnicos. Es más, el propio secretario de Estado ha llegado a formular alguna pregunta al presidente del Gobierno, o incluso ha tratado de corregir públicamente a alguno de los técnicos.

Las dificultades técnicas no son más que excusas. Otros actores políticos, nacionales e internacionales, realizan ruedas de prensa telemáticas en las que los periodistas habituales formulan las preguntas directamente a través de videollamada. De esta manera, tienen la posibilidad de preguntar directamente, lo que les permite formular la cuestión después de haber escuchado la comparecencia. Del mismo modo, tienen la posibilidad de repreguntar. Es así, y sólo así, como las personas que dan la rueda de prensa no pueden responder con evasivas, tal y como ha sucedido reiteradamente en las ruedas de prensa organizadas en el Palacio de La Moncloa.

Estas líneas no tienen como objetivo defender ni condenar la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus, sino garantizar que los medios de comunicación puedan realizar su función sin mordazas y sin dificultades añadidas. Estas no son más que excusas para controlar a la prensa. Que las preguntas al Gobierno las formule un miembro del propio Gobierno revela falta de transparencia y un interés por controlar la información. Su consecuencia deriva en una nueva forma de censura a los medios y un desprecio intolerable a los mismos ciudadanos a los que se reclama enormes esfuerzos que mayoritariamente están cumpliendo a rajatabla.

En ningún caso la declaración del estado de alarma supone una merma en la aplicación del artículo 20 de la Constitución Española, que reconoce un derecho fundamental como es el derecho «a comunicar o recibir libremente información veraz» (20.1.d CE) y que el ejercicio del mismo «no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa» (20.2 CE).

Por todo ello, reclamamos el inmediato cambio del procedimiento para todas las ruedas de prensa y comparecenecias de miembros del Gobierno y solicitamos el apoyo de los profesionales de la comunicación a una reivindicación no partidaria que mejorará la calidad democrática en España y el ejercicio de nuestros derechos civiles amparados en la constitución, máximo garante de nuestra convivencia, especialmente en situaciones excepcionales como la que vivimos.

Desde Crónica de Canarias lucharemos por continuar expresando nuestro derecho a informar y a discrepar sin apriorismos y verdades reveladas a conveniencia de parte, vengan de donde vengan y las emita quien las emita. Superamos una étapa histórica en nuestro país para poder opinar y coadyuvar a hacer más rica y más plural nuestra democracia. Y nuestra democracia es por definición un sistema de opinión pública y de libertades individuales. Cualquier intento de coartar o limitar este derecho inalienable, nos conducirá directamente a tiempos pasados de infausto recuerdo. Que no nos cienguen los colores, la censura es censura tenga el color que tenga del espectro idelógico.

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