Tribuna Libre

Diseccionando a: Pablo Iglesias qué nos dice su estructura corporal

Ya en el título de este artículo hablo de la incapacidad de soltar de Pablo Iglesias. Esto es exactamente lo mismo que retener, no desprenderse. En el caso del vicepresidente me he estado refiriendo a la respiración y a cómo la estructura de su cuerpo pone de manifiesto ese bloqueo del aliento. La actitud retentiva nunca afecta a un solo aspecto de nuestro ser sino que involucra a la personalidad entera. Numerosas personas retienen las heces  –estreñimiento–; o pensamientos rígidos y verdades “absolutas” –son individuos obsesivos–; o ideas desconectadas de la realidad –caso de los psicóticos–; o se aferran a emociones ponzoñosas que no dejan ir durante años, décadas o una vida entera: este sería el caso del resentimiento, de los resentidos. Esa actitud que consiste en guardar los supuestos agravios recibidos sin desengancharse nunca de ellos. En suma, quedarse anclado en lo que uno cree que fue lo más negro del pasado. Ninguno de estos procesos es exclusivamente mental y todos tienen un correlato físico inevitable ligado a la respiración. Recordemos siempre que la respiración es un dejar ir, permitir que salga el aliento, abandonar lo ya quemado en el metabolismo y, por tanto, tóxico. Sin ese dejar ir es imposible volver a recargarse de aire nuevo. Y sin ese dejar ir no es posible tampoco desembarazarse del rencor, envidia, celos, deseos de venganza,…

Las emociones que experimentamos no existen alrededor de nuestro cuerpo sino que están en él, son parte del organismo, de los músculos, órganos y vísceras puesto que sentimos con ellos. El alemán Friedrich S. Perls, creador de la psicoterapia de la Gestalt, habló en un lúcido artículo sobre el “estreñimiento mental y físico”, es decir, de la unidad del cuerpo y la mente también desde un punto de vista nocivo y no sólo sano. Para comprender la estructura corporal del señor Iglesias y algunas de sus actitudes preguntémonos de dónde procede exactamente el más visible deterioro de su cuerpo: la espalda cargada o hipercifosis. Avanzo ya que el origen de sus problemas de espalda está en la pelvis y en las piernas.

Los acortamientos musculares de este segmento inferior afectan a toda la espalda porque el hueso sacro es al mismo tiempo la pared posterior de la pelvis y la base de la columna vertebral. Es por eso que en cuanto cambia la estática de la pelvis, se modifica también necesariamente la de la entera espina dorsal hasta la nuca. Ya afirmé que Iglesias utiliza en exceso los músculos altos del cuello para inspirar forzadamente. Esa sobrecarga de los músculos respiradores altos tiene como objetivo evitar la espontaneidad del movimiento del diafragma. Así se consigue una crispación crónica, una contención para que nada escape, para retener, contener. ¿Qué se retiene? ¿Sólo lo que cualquier político no quiere que el electorado sepa? No, no es eso. Se retienen antes que nada las sensaciones que proceden de la pelvis.  Sensaciones asociadas directamente a aquella necesidad infantil de evitar la evacuación o la excitación genital. He ahí la causa de los problemas que se manifiestan arriba. Al niño se le impidió la autorregulación presionándole prematuramente para que fuera limpio mediante el control de sus esfínteres. Esta interferencia en sus funciones fisiológicas, que ningún animal toleraría, le hizo acumular una intensa rabia. Recordemos que somos animales. Y esa rabia guardada por haber sido sometido para ser “limpio” y ajustado tan tempranamente a normas externas, permanece todavía. Es el resentimiento actual y la necesidad de “pureza” ideológica, de adhesión a ideologías rígidas que proponen un mundo perfecto, es decir, “impoluto”, al igual que se obligó al niño respecto a sus evacuaciones de heces, de orina, pero también de su conducta. Hubo de interpretar papeles que se ajustaran a los patrones estrictos de los adultos. Las grandes ideologías de dogmas intocables, las que impiden la autorregulación de la sociedad, son exactamente eso: una interferencia rígida en las capacidades de autorregulación social.

En imágenes en las que vemos a Pablo Iglesias de espaldas comprobamos el muy grave deterioro de su pelvis y piernas: la pérdida del eje sano de las extremidades inferiores. Esos ejes sanos quedan claros en la obra magna del francés Adalbert I. Kapandji, considerada la “biblia” de la fisiología articular. Esta deformación de la parte inferior está causada por la contracción crónica de los músculos de la propia pelvis (los glúteos, el esfínter anal,…) más los potentísimos músculos del muslo: los aductores e isquiotibiales. Si observamos con atención al vicepresidente notaremos que a pesar de no ser un hombre grueso su barriga es cada vez más prominente. Se debe al acortamiento de la musculatura lumbar, cuyo estado está determinado por lo que ocurre en la pelvis y las piernas. La causa última de los problemas de Pablo Iglesias que se manifiestan visiblemente en su espalda está, pues, en la parte central y baja del cuerpo: la pelvis, retener y contener. Huyendo inconscientemente de las sensaciones de la pelvis –y las consiguientes emociones asociadas–, se bloquean el vientre y el movimiento flexible y espontáneo del diafragma. Por este motivo se ve obligado a utilizar en demasía los músculos altos de la inspiración causantes de su espalda cargada. Todos ellos sirven para respirar de manera forzada. Lo que el individuo pretende inconscientemente es eludir el uso de un músculo fundamental como el diafragma y su movimiento no controlado. Aunque la flexibilidad del diafragma sólo se conseguirá si se resuelven los graves acortamientos de pelvis y piernas. El control de la parte superior del cuerpo –que representa el ego o fachada social–, es consecuencia de la negación y ocultación de impulsos “bajos” rechazados por el individuo.  Proceden de su segmento central –la pelvis– que aloja los órganos sexuales y excretorios. Fueron los órganos excretorios los que el niño tuvo que controlar prematuramente y dieron lugar a una personalidad retentiva en lo físico y en lo psicológico. Se vio obligado a comportarse “bien” demasiado temprano. Así pueden comprenderse los deseos destructivos del presente. Son consecuencia del malestar retenido y nunca bien canalizado.

 

Joaquín Argente es autor del libro Estiramientos de las cadenas musculares. Recuperar la buena forma con el Método Mézières y la Bioenergética de Alexander Lowen

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