Cultura

La Generalitat pagó 3 millones de euros para convertir a Shakespeare en catalán

Pues bueno ahora Shakespeare también se convirte en catalán. La expansión cultural a posteriori el revisionismo más ridículo que probablemente el mundo haya conocido sigue su rumbo hacia la carcajada general, eso sí, con dinero público de todos los españoles. Insistamos en este punto, el dinero que se destina a estas payasadas se detrae de los impuestos de todos los españoles. El tema es dramático si no fuera por lo ridículo del asunto, pero la jocosidad y el frikismo del esperpento no nos pueden hacer perder de vista la gravedad del tema. Estamos consintiendo a todos los niveles la desintegración de la cultura española. Evidentemente estos torpes intentos se diría incluso que no favorecen la causa cultural de los nacionalismos identitarios, pero lo verdaderamente grave está en la educación, la cultura y los medios de comunicación.

Diríase pues que la cultura española no tiene nadie que la defienda, no tiene nadie quien le escriba parafraseando un poco al «Gabo». Por cierto García Márquez, como Vargas Llosa, entre otros, residió y escribió en Barcelona. Eran los años 80, era otra Barcelona, obviamente, todavía el pujolismo no había penetrado hasta el tuétano de la cultura y la ciudad condal era un hervidero de publicaciones, libros y editoriales. Pero esa cultura no interesa a los gestores culturales catalanes en la actualidad. Ha de ser borrada de la memoria por mestiza, por española.

El diario británico The Guardian nos informa que el gobierno catalán pagó 3 millones de euros (2,6 millones de libras) en subvenciones a empresas de medios de comunicación con estrechos vínculos con un organismo que afirma que Shakespeare, Cervantes y Colón – entre otros – eran catalanes.

Añade el rotativo inglés que «Las cifras fueron reveladas en una respuesta parlamentaria del vicepresidente catalán Pere Aragonès, quien dijo que el dinero se había pagado desde 2012 a dos empresas de comunicación propiedad de Albert Codinas, el co-fundador y actual presidente del Instituto de Historia Nueva (INH) – uno de los cuales comparte una dirección con él».

Núria Llorach, presidenta de la entidad que en el extranjero, TV3, la televisión pública catalana, también ha revelado que ha pagado 184.000 euros por los derechos de proyección de seis documentales del INH.
En los programas se afirma que España encubrió el papel que los catalanes desempeñaron en el descubrimiento europeo de las Américas, que Miguel de Cervantes, autor del Quijote, escribió en catalán y que la Inquisición española disfrazó su verdadera identidad, y que Leonardo da Vinci era catalán.

El documental de Cervantes afirma que el gigante de la literatura española era de hecho Joan Miquel Sirvent, un catalán de Alicante en el sureste de España – no muy cerca de la Mancha de Don Quijote – y que «Cervantes» y Shakespeare eran la misma persona. Entre los argumentos abstrusos del autor Miquel Izquierdo está que will, seré en catalán, y am, soy, juntos significan «seré y soy». Según Izquierdo, «a partir de aquí está claro» que se refiere a Sirvent.

El instituto, fundado en 2007, ha producido libros y documentales que apoyan la teoría de que Colón era catalán y que Erasmo de Rotterdam era su hijo predilecto. El explorador Francisco Pizarro, que se cree que comenzó su vida como porquero en Extremadura, en el oeste de España, también ha sido reclutado en el panteón catalán, al igual que Santa Teresa de Ávila, la mística cristiana descendiente de conversos judíos.

Los principales historiadores españoles se desesperan por la atención que prestan a estas teorías los medios de comunicación, por lo demás respetables.

Vicent Baydal, profesor de historia del derecho en Valencia y coautor de la Seudo Historia contra Cataluña, dijo que las personas detrás del instituto «no son ni siquiera historiadores [académicos], son personas que no tienen ni idea, que no entienden la metodología histórica y que ni siquiera saben cómo buscar o leer documentos históricos».

Todo esto no importa. Cuándo le ha importado a un movimiento de construcción nacional como el separatismo catalán la verdad o el rigor histórico. Lo importante es crear conciencia de ser, aunque sea inventada. Y en eso están con la complacencia y el beneplácito de todos los gobiernos españoles que en el mundo han sido. Y así nos va.

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