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Fue la calima de este fin de semana fruto del cambio climático?

Uno de los debates más encendidos en la actualidad es el de la influencia humana en el cambio del clima o en los cambios en el clima. La comunidad científica, ciertamente, sigue dividida al respecto. No hay tanta discrepancia, sin embargo, en considerar probada la influencia del hombre en el medio físico.

El fenómeno que ocurrió el fin de semana pasado en Canarias, no obstante, no ha sido ni el primero de estas características, ni ha sido el más severo de los que hemos vivido en las islas. Las sequias, las calimas y las langostas, han acompañado el acontecer de los canarios durante toda nuestra historia. Las plagas de langosta y las sequias y calimas eran muy temidas en los siglos XVII o XVIII por ejemplo, puesto que suponían años de hambre, carestía y malas cosechas. Los testimonios al respecto en los archivos y la literatura canaria son abundantes e inabarcables.

Volviendo al presente los estudios comparados demuestran que lo vivido el pasado fin de semana, ni ha sido aislado, ni tampoco ha sido el episodio más severo de los que se tengan noticia en Canarias.

A partir de los datos comparativos y estadísticos proyectados en el tiempo e interpretados y ordenados  por el climatólogo y geógrafo José Juan Fernández Hernández, se demuestra que los valores de 3600 por metro cubico recogidos en 2020 son claramente inferiores a los 5500 del 2002.

Las conclusiones del estudio son que este episodio de calima no se puede demostrar de ninguna manera que sea originado por el llamado cambio climático. La respuesta a este episodio severo es la conjunción de lo que comunmente se denomina DANA o Depresión Aislada de Niveles Altos y otros fenómenos climatológicos.  La conjunción de esta DANA y el Anticiclón de las Azores al Oeste de la Península concretamente. Por tanto esta inteacción habría generado un largo pasillo de vientos desde el interior del Sáhara hasta el Océano, quedando Canarias justo en el medio. Este flujo que se movía de Este a Oeste levantó y arrastró una fuerte nube de polvo en suspensión que generó las condiciones por todos conocidas, un pasillo provocado por un alto grabiente barométrico, o diferencia de presión en ambas estructuras.

En definitiva no se puede afirmar por tanto que haya sido una influencia directa del cambio climático. Estos fenómenos son recurrentes y relativamente frecuentes a lo largo de la Historia de Canarias. Podremos por tanto seguir planteándonos la existencia de un cambio climático provocado por la acción directa del hombre en el clima, lo cuál tampoco es unánimemente aceptado,  pero tampoco debemos caer en explicaciones simplistas y carentes de rigor para explicar fenómenos comunes que nos rodean y que de ninguna manera nos ayudan a prevenirlos mejor y a entenderlos.

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