Crónica de Canarias

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Editorial

Un carnaval de disparates y a la espera de dimisiones

Nos llama a nuestra redacción un señor desesperado después de haber permanecido toda el día desalojado de su casa. Nos cuenta que  los coches de Santa Úrsula tuvieron que ser apilados en la TF1 dirección Santa Cruz con el pueblo de Santa Úrsula ardiendo por varios puntos y sus vecinos desalojados y presa del pánico. En Puerto de la Cruz, La Orotava y varias localidades más del norte de la isla, el viento huracanado y algunos conatos de incendio provocaban también el pánico y la desazón de unos vecinos, que no entendían que nadie se personara allí desde primera hora cuando ya las previsiones climatológicas hacían presagiar lo peor.

Casas incendiadas y coches siniestrados en varios municipios norteños, mientras el Ayuntamiento de Santa Cruz mantenía, contra toda lógica, contra toda evidencia, el carnaval de día programado y preparado para celebrarse horas después. Con el pasar de las horas los vecinos del Norte se iban  indignando por la falta de medios ( la Guardia Civil se veía impotente y desbordada por la multitud de incidencias simultáneas) que no llegaron hasta pasado el mediodía. Y sobre todo por la pasividad inexplicable de los dirigentes del consistorio santacrucero con una honda sensación  de abandono, de orfandad y de indiferencia por sus representantes locales.

El malestar y la rabia ciudadana se trasladó rapidamente a las redes sociales. El alcalde de La Orotava y secretario general de CC en Tenerife, Francisco Linares en un incendiario tuit afirmó: «Incendios en La Orotava, Los Realejos, Santa Úrsula y La Guancha. Y mientras tanto celebrándose el Carnaval de Día en Santa Cruz. Un poco de solidaridad y de vergüenza. Todos somos Tenerife».

Los acontecimientos de ayer ponen de nuevo en la picota a nuestros dirigentes y representantes públicos. Unos dirigentes que deben ser por encima de cualquier otra consideración, responsables y modélicos en sus decisiones y en sus actitudes. No se puede entender sin indignarse, que representantes públicos se abandonasen ayer al desenfreno del baile carnavalero, cuando la isla se encontraba en una situación que sin ánimo de exagerar podíamos llamar  límite. Con aeropuertos cerrados, con incendios activos en varias localidades y con la sensación latente de vulnerabilidad que ayer experimentamos los canarios de todas las islas sin excepción, no son de recibo  tales actitudes.

Mantener vigente un baile de carnaval masivo con las condiciones meteorológicas de ayer, detrayendo por tanto medios de protección pública ante eventualidades que podían darse ( y de hecho se dieron) es simplemente inaceptable. Mantener esos actos con unas condiciones ambientales claramente dañinas para la salud, es una auténtica irresponsabilidad.

Alguien debería asumir responsabilidades en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y también por qué no en el Cabildo de la isla que se lavó las manos cual Poncio Pilatos. Para servirse están prestos y dispuestos para el cargo pero ¡¡ay amigo¡¡ para servir  eso ya es otro cantar.

Y que siga el carnaval.

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