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La extraña pasividad del gobierno con Marruecos y Argelia

Siguen las polémicas por la situación creada con Marruecos respecto a las aguas de Canarias. El asunto ha saltado ya al parlamento nacional y en él ha tenido lugar un debate que ha evidenciado la enorme disparidad de criterios entre el gobierno y sus  y los grupos que conforman la oposición

No obstante la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha garantizado que España no aceptará una política de «hechos consumados» y se reserva el derecho a emprender las acciones internacionales que crea oportunas si Marruecos decide actuar unilateralmente en la fijación de sus fronteras marítimas en Canarias.

En respuesta a una interpelación de la portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Ana Oramas, González Laya ha recordado que el derecho internacional y la Convención de derechos del mar establece claramente que esa delimitación de las aguas solo podrá llevarse a cabo mediante acuerdo entre los estados afectados.

Ha garantizado que «no caben hechos consumados» ni «decisiones unilaterales» por parte de Marruecos y eso es algo que comparte, ha dicho, el Gobierno marroquí.

No obstante, España estudiará «meticulosamente» el contenido de la normativa marroquí -que aún se encuentra en tramitación parlamentaria- y que debe remitirse a Naciones Unidas, al tiempo que se reserva el derecho a adoptar las medidas que considere oportunas si ve que afecta a sus intereses.

De todos modos, González Laya ha pedido no caer en el «alarmismo» porque, a su juicio, Marruecos está haciendo «lo mismo» que España, que es emplear la normativa internacional para fijar sus fronteras marítimas.

«No es momento de ir a una instancia internacional a quejarse», ha insistido la ministra, que ha explicado que está recibiendo información precisa de Marruecos para que sus fronteras respondan a la legalidad internacional que obliga a un acuerdo entre estados y que veta acciones unilaterales.

Pero ciertamente la preocupación existe y ahora se ha visto agravada por otra polémica, esta vez con Argelia y los límites de las aguas cercanas a las Islas Baleares. Argelia también ha mostrado un posicionamiento desafiante en esta cuestión.  La pretensión argelina de ampliar su soberanía marítima viene de lejos ya en 2018 se produjo tras un decreto firmado por el entonces presidente Abdelaziz Bouteflika, que incluía las aguas del Mediterráneo que rodean a Argelia, desde la frontera de Marruecos a la de Túnez, en una zona económica exclusiva (ZEE).

Según el decreto hecho público, a partir de esa fecha y «en su zona económica exclusiva, la República Democrática Popular de Argelia ejerce sus derechos soberanos y jurisdicción de conformidad con las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, en particular la Parte V», informa Efe.

Aunque el decreto argelino que se arrogaba las aguas próximas a la isla de Cabrera (al sur de Mallorca) se aprobó hace casi dos años, la medida, adoptada sin negociar con España, ha pasado desapercibida hasta ahora. “No estamos de acuerdo y lo pusimos en su conocimiento [de Argelia]”, ha señalado la ministra en conferencia de prensa en el Ministerio de Exteriores. González Laya viajará la próxima semana a Argel y abordará este asunto —entre otros— con las autoridades del país africano.

Por su parte la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas, ha adelantado que la moción consecuencia de esta interpelación y que se debatirá la semana que viene en el Congreso, pedirá al Gobierno que defienda la soberanía plena de las aguas canarias.

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