Crónica de Canarias

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OpiniónViviendo en San Borondón

Ideologías y responsabilidades

Tomar las calles y tensar la convivencia pacífica al límite, son costumbres que se han enquistado en la sociedad española. En nombre de la libertad, grupos antisistema y reivindicativos de ultraizquierda, atentan con frecuencia contra la libertad del resto de los ciudadanos. No dudan en cerrar calles, declarar huelgas salvajes y hacer acampadas sabiendo que raramente serán desalojados por las fuerzas del orden, al servicio de la Ley.

Si no se cumplen las expectativas que pusieron en Podemos y sus franquicias, volverán como las oscuras golondrinas de Becquer, las “manifas” contra quienes se opusieron a sus pretensiones, acusándolos de fachas, retrógrados y enemigos de los amigos de sus pobres, los que ellos deciden que lo son, como hizo Carmena en Madrid con los 25.000 niños que dijo se morían de hambre, aunque luego sólo pudieron encontrar a unos 600 para sus comedores escolares. Es de suponer que aún andan buscando el resto, tal vez para enseñarlos como el bebé de Carolina Bescansa ante los fotógrafos, antes de dejárselo a su niñera particular.

Hace unos meses en el antiguo Estadio Insular, ahora recuperado como parque urbano, el Partido Comunista de los Pueblos de España, se permitió ejercer lo que denominaron “justicia democrática” en nombre del pueblo, al que al parecer representan sin que casi nadie les haya votado. Según el muy veterano Carmelo Suárez, oficiando de portavoz, líder es muy pretencioso, decía que “es responsabilidad del Partido Comunista y de los colectivos de Jóvenes Comunistas asumir la tarea de acabar con cualquier rastro de memoria de la pasada dictadura del capital del General Franco y de la actual bajo la forma de monarquía parlamentaria, que sigue dando continuidad a la represión del pueblo”.

Para rematar la tarea de intentar borrar una parte de la historia de España, como si la historia se pudiera borrar por voluntad sectaria (ya los comunistas lo intentaron con Trosky en vida de Lenin y con Stalin después), se personaron en el Estadio Insular para destrozar un cartel mural que recordaba a todos los presidentes que ha tenido la UD Las Palmas a lo largo de su historia. Carmelo Suárez arrancó la parte en la que estaba la foto de Eufemiano Fuentes Díaz, llevándose de paso a los dos presidentes anteriores y alguno posterior. Tal vez Miguel Ángel Ramírez se libró de la ira justiciera de estos depuradores de la historia por ser el último. Conviene puntualizar que Eufemiano Fuentes figura en ese mural en su calidad de presidente de la UDLP, no por ser un fascista como el comunista proclama. Con ese mismo argumento, habría que demoler los pantanos que inauguró Franco… ¡dicho con perdón, don Carmelo!

Si el espectáculo de destrozar una parte de un patrimonio público colocado allí por el Cabildo Insular y el Ayuntamiento, no es de por sí grotesco a estas alturas del siglo XXI, para dejar constancia de su acción justiciera, grabaron un vídeo, que no han dudado en colgar en YouTube para la historia: https://www.youtube.com/watch?v=55JlV74fxBA o buscando por “Carmelo Suárez arrancando cartel fascista Eufemiano Fuentes”. (10 de junio de 2015)

El sentido común sugiere que nadie puede tomarse la justicia por su mano y destrozar un bien público por no estar de acuerdo con su ideología personal. Cierto es que con tanto Derecho y tanto arrastrar las togas por el polvo del camino, no estoy seguro de que eso sea delito para los que actúan en nombre de un partido político de izquierda. Seguro que lo es para un ciudadano común. Quien proceda en Justicia, ¿ha exigido ya responsabilidades a Carmelo Suárez y su grupo y lo ha condenado a reparar los daños causados ilegítimamente al patrimonio público? Como dicen muchos comunicadores, presuntamente sospecho que no.

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